ACERCA DE ADOLFO ROJO
Adolfo Rojo es actualmente Presidente del CDE del PAN en Sinaloa y Diputado Local. Ha sido Presidente de la Mesa Directiva del H. Congreso de Sinaloa, Diputado Federal, Delegado Federal de Migración en Sinaloa, Presidente Municipal de Salvador Alvarado, Presiente de CANACO Guamúchil, Miembro de Rotary International, Consejero Político Nacional y Estatal del PAN, Activista Social y Voluntario. Pero lo primero que sus amigos te dirán de él, es que en todos los aspectos de su vida profesional y personal, nunca se olvida de sus raíces.
Adolfo nació y creció en Guamúchil, Sinaloa. Viene de una familia de comerciantes. Su padre, Adolfo “Don Popo” Rojo Beltrán, desde muy temprana edad fue comerciante y transportista. Era dueño de un negocio de compra-venta de semillas cultivadas en la región y que a su vez ofrecía el servicio para el transporte de las mismas. Con su madre y sus hermanos, Adolfo ayudaba en el negocio familiar cuando podía, mientras Don Popo trabajaba arduamente para todos ellos.
Al provenir de una familia con una arraigada cultura del trabajo y consciente de que su padre laboró desde los 14 años, Adolfo sabía que la única manera de salir adelante es con el resultado del esfuerzo diario. La experiencia de su padre lo marcó inspirando en él una pasión por la familia, el trabajo, el comercio y el bien común.
La infancia de Adolfo fue tranquila. Sus padres, Don Popo y Doña Lolita, construyeron una familia sólida y estable con el estilo de vida propio de la gente trabajadora; fue a la escuela pública, jugaba deportes y apoyaba en el negocio familiar.
Adolfo se graduó de la Universidad Autónoma de Guadalajara como Licenciado en Informática Administrativa, y después regresó a participar activamente en los negocios familiares destacando por su visión político-empresarial. Fue entonces cuando conoció a su esposa Margarita, con quien se casó el 13 de Mayo de 1993 y tienen tres hijos: María Alejandra, María José y Adolfo.
La dedicación al servicio público y luchar por los demás—particularmente las familias, la clase trabajadora y los niños—es un compromiso que ha llevado consigo toda la vida.
Después de haber dado muestra de su capacidad al frente del negocio familiar fundado junto con su esposa Margarita, fue invitado por CANACO para ser Consejero de la misma y años más tarde se convertiría en su presidente, aportando ideas frescas al organismo empresarial. Logrando entre otras cosas, la creación de la Fiesta de los Comerciantes de la Región del Évora, el beneficio directo a cientos de familias trabajadoras a través de la creación del Fraccionamiento CANACO y la puesta en marcha de la guardería del mismo nombre en apoyo de las familias del gremio empresarial.
Adolfo fue electo Presidente Municipal de Salvador Alvarado, Sinaloa, en 2001, trabajando arduamente por el bienestar de toda su gente e impulsado siempre por el deseo de aportar a su tierra mucho de lo recibido por él y su familia.
En 2005 fue designado como Delegado Federal de Migración en Sinaloa, dejando a su paso por la dependencia muestras de su gran compromiso social, de su preocupación por el bien común y por los derechos de la población vulnerable, renunciando a su cargo en 2009 para convertirse en Diputado Federal en la LXI Legislatura del H. Congreso de la Unión, participando activamente en las comisiones de Fomento Cooperativo y Economía Social; Transportes; Agricultura y Ganadería; Población, Fronteras y Asuntos Migratorios; y, Recursos Hidráulicos.
En 2013 toma protesta como Diputado Local de la LXI Legislatura y Presidente de la Mesa Directiva del H. Congreso del Estado de Sinaloa, formando parte de las comisiones de Hacienda Pública y Administración; Desarrollo Económico; e Instructora, dando claras muestras de su labor política, partidista y de su visión de Estado; y en 2015 es nombrado Presidente del CDE del PAN en Sinaloa.
Adolfo Rojo ha sido sin duda un artífice importante en la realidad política y social de nuestros tiempos en Sinaloa y continúa trabajando siempre desde su trinchera en pro de la búsqueda de la patria ordenada y generosa que merecemos.